EDITORIAL
En la nota editorial del número
de agosto de REFERENCIAS, se incluyó un párrafo
que hoy deseamos retomar. Advertíamos entonces
sobre “el momento difícil por el cual transita
nuestro país, que soporta una profunda crisis
social y política, de la que los bibliotecarios
y las bibliotecas no estamos ajenos, ya que también
nos vemos afectados por la recesión económica,
que afecta a una parte importante de nuestra sociedad”.
Nos referíamos a una crisis que finalmente estalló
en estos días y de la que el sector cultural
no está exento. Uno de sus epicentros en los
últimos meses estuvo situado en la Biblioteca
Nacional, que sufrió un recorte presupuestario
cercano al 90% en sus ingresos. Los pormenores de esta
situación y de las gestiones que se realizaron
para tratar de revertir la decisión de las autoridades
económicas, forman parte central de este número
de Referencias.
El último trimestre del
año nos proporcionó un momento de encuentro
con los colegas, durante el acto académico, realizado
conjuntamente con la Biblioteca del Congreso de la Nación,
con el que se celebró el Día del Bibliotecario
y se entregaron los premios ABGRA a los egresados con
mejor promedio de las escuelas de bibliotecología
de todo el país. De esta actividad incluimos
el texto completo del discurso de la presidenta de ABGRA,
dirigido a los nuevos bibliotecarios y en el que también
se hace referencia a los atentados ocurridos el 11 de
septiembre de 2001 en Estados Unidos, durante los cuales
se perdieron muchas vidas y más de 80 bibliotecas.
Dentro de las secciones habituales
encontrarán Noticias sobre la actualidad bibliotecaria
y actividades de la IFLA, que incluye información
relacionada con la Beca DANIDA, la que permitirá
a los jóvenes profesionales de países
en vías de desarrollo participar en el Congreso
Mundial de IFLA en agosto del año 2002. También
en este número de REferencias encontrarán
una colaboración del colega Ramón Abad
quien escribió sobre la Biblioteca del Instituto
Cervantes de la ciudad de Nueva York y su importancia
en la difusión de la lengua y la cultura española.
Cuando se transitan momentos de
crisis, como el que vivimos, debemos mantenernos atentos
y fortalecer los vínculos que nos unen en esta
profesión, aún hoy desconocida para muchos.
Debemos seguir trabajando afanosamente para que las
bibliotecas y los bibliotecarios puedan ocupar alguna
vez, el lugar que se merecen en esta sociedad. Por nuestra
parte debemos continuar en nuestra tarea de brindar
a la comunidad un espacio que permita la libertad de
pensamiento y de expresión; un espacio donde
a todos los ciudadanos se les permita leer e informarse,
para que puedan decidir el destino del país en
el que viven. Estos son nuestros simples |