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Mariano Moreno
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de noviembre de 1777. Su padre, Manuel Moreno y Argumosa, oriundo de Santander (España) llega a Buenos Aires en 1776 y se casa con doña María de¡ Valle, porteña; este matrimonio tiene 14 hijos y Mariano fue el mayor.
Cursó estudios de latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos. Por dar muestras de estudioso y talentoso el franciscano Fray Cayetano Rodríguez le brindó su amistad y puso a disposición la biblioteca del convento. Se graduó en la Universidad de Chuquisaca (hoy Sucre). Bajo la tutela del canónigo Terrazas, conoció los textos filosóficos de la Ilustración y fue su deseo implementar las ideas en su país.
 Luego de contraer matrimonio con la entonces jovencísima Guadalupe Cuenca, volvió a Buenos Aires y pronto se comprometió en escritos y asuntos de interés público al principio se mostró inclinado a unirse al grupo liberal español actuando como relator legal para la Audiencia y finalmente alineándose con el grupo conducido por Martín de Álzaga..
Moreno mostró gran actividad en el grupo patriótico, exigiendo que el virrey llamase a cabildo abierto, con el fin de tratar la crisis política. En su carácter de miembro del cabildo abierto apoyó vigorosamente la deposición del virrey y el establecimiento de una junta elegida por el cabildo abierto, en representación del pueblo. Organizada la Primera Junta, fue secretario de la misma y en sólo 7 meses de actividad, estableció una oficina de censos y una escuela militar y planificó la formación de una Biblioteca Pública Nacional; reabrió Maldonado (Uruguay), Ensenada (Buenos Aires) y Carmen de Patagones como puertos, liberando el comercio y las explotaciones mineras de las antiguas restricciones; equipó y envió ejércitos a diversas partes del virreinato, especialmente al Alto Perú, para luchar contra los realistas. Ordenó el destierro del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reprimió el levantamiento encabezado por Santiago de Liniers en Córdoba.
Renunció a su cargo a raíz de su enemistad con Cornelio Saavedra, quien desaprobaba el extremismo jacobino de Moreno (que había llegado a declarar que "no debía escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales") y con quien éste mantuvo serias disputas sobre la completa separación de España y sobre la representación de las provincias: Moreno se oponía a que los representantes de las provincias integraran la Junta (que pasaría a llamarse Junta Grande), pero fue vencido por el voto de la mayoría, encabezados por Saavedra y Gregorio Funes, deán de la catedral de Córdoba.
Como periodista, creó y trabajó en La Gazeta de Buenos Aires, en donde publicó "El Contrato Social" de Rousseau. Resumió su pensamiento económico en la Representación de los hacendados y labradores de 1809 que proponía dentro de la doctrina fisiocrática el estímulo a la agricultura como medio de desarrollo de una economía muy dependiente de los negocios de importación y exportación y su desvío, el contrabando. Fue una verdadera fuente intelectual de la Revolución de Mayo y su pensamiento tuvo gran influencia en toda la generación de Mayo.
Su apoyo a la fisiocracia tenía genuina lógica en el territorio argentino de inicios de fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX ya que prácticamente no existía ninguna industria que superara el nivel artesanal y se desconocía la existencia de importantes yacimientos mineros (en especial de hierro y hulla) como para iniciar espontánemanete una Revolución Industrial.
Falleció en alta mar el 4 de marzo de 1811 a bordo de la goleta inglesa "Fame", enviado por el gobierno de Buenos Aires a Gran Bretaña en misión diplomática para gestionar el apoyo a la independencia argentina. Su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar, tras unas salvas de fusilería. Según las posteriores conjeturas de su hermano Manuel y de Tomás Guido quienes lo acompañaban en dicho viaje, fue envenenado por el capitán del barco. Lo que el capitán reconoció haberle suministrado fue un vomitivo de uso habitual en aquella época elaborado en base a antimonio y tartrato de potasa. Cuando su hermano Manuel y Tomás Guido, llegaron al gabinete de Moreno, el capitán sostuvo que le había suministrado cuatro gramos del medicamento. Según comentó más adelante Manuel "si Moreno hubiese sabido que se le daba tal cantidad de esa sustancia, sin duda no la hubiese tomado pues a la vista del estrago que le causó y revelado el hecho, él mismo llegó a decir que su constitución no admitía sino una cuarta parte de gramo y que por tanto, se reportaba muerto. Aún quedó en duda si fue mayor la cantidad de aquella droga u otra sustancia corrosiva, la que le administró, no habiendo las circunstancias permitido la autopsia cadavérica. A ello siguió una terrible convulsión, que apenas le dio tiempo para despedirse de su patria, de su familia y de sus amigos." (Manuel Moreno en el prólogo a Colección de arengas en el foro y escritos de Mariano Moreno, Londres, 1836).

 

 

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